Archivo de la etiqueta: progresividad

La familia, la propiedad privada y el Impuesto sobre Sucesiones

No he seguido la carrera de estrella de rock, así que al menos aspiro a morir de viejo, en 2080 por lo menos. No sé si decir que rodeado de mis hijos y nietos, porque suena demasiado a tópico. Pero vayamos a por el tópico. Supongamos que mi carrera universitaria no va mal y acabo siendo catedrático y dejando un patrimonio reseñable a mi descendencia. Quién sabe, estamos dejando volar la imaginación.

Evidentemente no estaré ahí llegado el momento, pero espero que mis hijos no rezonguen por tener que pagar el Impuesto sobre Sucesiones (digo también que espero que, cuando yo muera de viejo dentro de mucho tiempo, siga existiendo). Si lo pagan sin protestar, será señal de que les he enseñado algo.

Tal vez alguno de mis hijos (en las fábulas, suele ser el mayor el primero en hablar) diga “¡pero por qué tenemos que pagar por algo por lo que nuestro padre pagó en vida!” y yo querré que mi espectro se materialice para poder pegarle una colleja (costumbre que ojalá se haya perdido en 2080) o para, al menos, poder decirle “¡¡Pero si tú no pagaste ni un euro!!” (o la moneda que tengamos a esas alturas). Y ya, más calmado, añadir: “Tú pagas porque estás obteniendo, gratis, un incremento patrimonial”.

Sí, el Estado estará exigiendo un impuesto por la transmisión de un ahorro que será fruto del trabajo de toda mi vida. Pero pensémoslo un poco. Si llego a catedrático, ¿cómo lo habré conseguido? Gracias a mi esfuerzo, claro, cómo voy a decir lo contrario; gracias también a un poco de suerte; y gracias, no lo olvidemos, a la ayuda de todas las personas que pagan y habrán pagado impuestos en España.

Estudié en un colegio público, en un instituto público, en una universidad pública. Luego, si no fuera por la beca que me dio el Ministerio para hacer el doctorado, probablemente no podría haber hecho la tesis con la que inicié mi carrera, esa carrera que fue ascendiendo hasta llegar a catedrático. Estancias en el extranjero, ayudas para publicar mis trabajos, conferencias y proyectos de investigación: todo ello sufragado con fondos públicos que vienen de los impuestos de todo el mundo (y que, no os preocupéis, habré gastado bien). ¡Cómo voy a ser tan soberbio de considerar que el ahorro que dejaré a mis descendientes es fruto exclusivo de mi trabajo! La sociedad bien se merece una parte.

Lo mismo si hubiera tenido otro trabajo cualquiera. Si aprovechara mi conocimiento del sistema tributario internacional para hacerme empresario y exportar por todo el mundo, lo haría contratando a trabajadores que, en una gran mayoría, se habrían formado en escuelas sufragadas con fondos públicos y que estarían protegidos por el sistema estatal de seguridad social. Y exportaría a través de una red de carreteras y puertos pagados con los impuestos de todos.

Ojalá muera de viejo pero rápido y sin enterarme; si tuviera que sufrir un deterioro progresivo de mi organismo, espero que haya un buen sistema de sanidad pública para ayudarme y asistirme. Pagada con los impuestos de todos y que me ayude a pasar por esa etapa de mi vida de la manera menos penosa posible. Si la sociedad habrá ayudado a mis seres queridos a soportar la carga de un viejo enfermo, me parece justo que parte de ese “patrimonio familiar” revierta en la sociedad a través del Impuesto sobre Sucesiones, tal vez para ayudar a otros viejos enfermos como yo.

No vivimos solos. Nada de lo que conseguimos es fruto exclusivo de nuestro trabajo. Espero enseñarle estas dos cosas a mis hijos: que los impuestos son una respuesta a ese vínculo de dependencia mutua que existe entre todos los miembros de la sociedad; y que hay que luchar para que nuestra aportación, que es de todos, se emplee de manera justa.


Recuerda que puedes votar la entrada, comentar y/o compartirla en redes sociales.

¿Qué podemos hacer con el IVA?

Falta menos de un mes para las elecciones del 20-D y se van conociendo diversos aspectos tributarios de los programas electorales. Como el IVA está armonizado (es decir, sus aspectos básicos se regulan en normas de Derecho de la Unión Europea, fundamentalmente la Directiva 2006/112/CE) ante determinadas propuestas la primera pregunta es “¿pero Europa nos deja hacer eso?”. Y por eso estas líneas, para ver -fundamentalmente- cuál es el margen de acción que tenemos al hacer política tributaria con el IVA y para valorar algunas de las propuestas existentes. Sigue leyendo

En defensa del Impuesto sobre Sucesiones

Hace poco, el PP andaluz lanzó por Twitter (y supongo que por otras redes sociales) una campaña contra el Impuesto sobre Sucesiones con el hashtag #NoImpuestoSucesiones que llegó a ser, si no recuerdo mal, tercera tendencia en España. Rápidamente el hashtag se llenó de liberales defensores del Estado mínimo, algo que no debería sorprendernos. Como si no tuviera nada mejor que hacer, me dediqué parte de la tarde a debatir/discutir el tema, aunque tengo que reconocer que es difícil luchar contra razonamientos que tienen una clara raigambre emocional. Pasados algunos días, ya con la cabeza algo más fría, voy a resumir algunas ideas para defender, claro que sí, el Impuesto sobre Sucesiones. Y voy a hacerlo respondiendo a los argumentos más frecuentes que leí el otro día. Sigue leyendo

¿Y si eliminamos los beneficios fiscales?

Uno de los mandatos que se dio al grupo de expertos para la reforma tributaria encabezado por Lagares era la de simplificar el sistema tributario. Las palabras “simplificar” o “simplificación” aparecen treinta veces en las más de cuatrocientas páginas de informe. Para ello, una de las cosas que han hecho los expertos es revisar el sistema de beneficios y proponer la eliminación de un buen porcentaje de los mismos. En este aspecto, curiosamente, concuerdo con ellos en algunas cosas, aunque seguramente no por los mismos motivos últimos.
Sigue leyendo

El IVA sobre los productos de primera necesidad

Cada vez que amenazan con subir el IVA de los productos básicos, y lo hacen periódicamente, yo me acuerdo del FMI y de Bolivia. La reforma tributaria boliviana de 1986 y las modificaciones que la siguieron se hicieron bajo los auspicios del Fondo y uno de sus elementos más importantes era un IVA a un tipo único del 10%. Tal y como cuentan en este artículo (“The IMF’s regressive secret”), la sucesión de reformas acabó por crear un sistema tributario regresivo, donde el 20% más pobre pagaba ONCE puntos porcentuales más que el 20% más rico:
Sigue leyendo

¿Los españoles ricos quieren pagar más impuestos?

En el barómetro del CIS sobre “Opinión pública y Política Fiscal” de 2011 me he encontrado con la siguiente pregunta:

Pregunta 7

Algunas personas piensan que deberían mejorarse los servicios públicos y las prestaciones sociales, aunque haya que pagar más impuestos, (en una escala de 0 a 10, estas personas se situarían en el punto 0). Otras piensan que es más importante pagar menos impuestos, aunque eso signifique reducir los servicios públicos y prestaciones sociales, (se situarían en el punto 10 de la escala). Y hay otras que se sitúan en posiciones intermedias. ¿En qué lugar se situaría Ud.?

¿Qué resultados esperarías? Intuitivamente, yo diría que las personas de renta más baja, que son las que más se benefician de los servicios públicos, apoyarían en mayor medida las subidas de impuestos para mejorarlos. Pero no: el resultado es exactamente el contrario.

El resultado fue similar en 2010 (pregunta 4). Antes no hay una pregunta equiparable, porque en el enunciado se venía introduciendo una alternativa basada en una mayor eficacia en la gestión de los recursos públicos. La duda es, ¿por qué obtenemos este resultado? A bote pronto, se me ocurren cuatro hipótesis, que pomposamente llamaré hipótesis House, hipótesis Buffett, hipótesis Wendell Holmes e hipótesis Lampedusa. Sin descartar las opciones e) Las cuatro respuestas son correctas y, por supuesto, la opción f) Ninguna de las anteriores.

Sigue leyendo

Algunas reflexiones sobre la sostenibilidad financiera

La deuda pública es un instrumento de política económica que no debe excluirse de raíz, pero también debe emplearse con cabeza. Cuando Griñán dice que el techo de deuda que se le impone puede llevar a cerrar colegios y hospitales (y suponiendo que sea cierto) una de las primeras cosas que se me vienen a la mente es cómo pretendemos sostener un Estado del Bienestar si lo hacemos depender de la capacidad de las instituciones para captar recursos en los mercados de capitales. ¿Estamos locos? El endeudamiento público es útil para financiar gastos de inversión, pero ¿¡gastos corrientes y tan esenciales como la educación y la sanidad!? Julio Anguita ha afirmado en un artículo muy recomendable (“Hacia la horca”) -y que en parte inspira este- que endeudarse para financiar el gasto corriente “constituye una perversión que está llamada a la total paralización de lo público”. Sigue leyendo