Archivo de la etiqueta: Administración tributaria

La interpretación de las normas tributarias tras la reforma de la LGT

La nueva Ley General Tributaria ha modificado el artículo 12.3, que regulaba las disposiciones interpretativas dictadas por el Ministerio de Hacienda. Hasta ahora, el artículo decía lo siguiente:

“En el ámbito de las competencias del Estado, la facultad de dictar disposiciones interpretativas o aclaratorias de las leyes y demás normas en materia tributaria corresponde de forma exclusiva al Ministro de Hacienda.

Las disposiciones interpretativas o aclaratorias serán de obligado cumplimiento para todos los órganos de la Administración tributaria y se publicarán en el boletín oficial que corresponda”.

Es divertido que aunque la Ley afirmaba que el Ministerio de Hacienda dictaría “de manera exclusiva” disposiciones interpretativas, en la práctica no fue así ni mucho menos. Sigue leyendo

Regulación receptiva: poli bueno y poli malo

Las estrategias que adopta la Administración Tributaria para asegurarse de que los contribuyentes cumplen sus obligaciones son de muy diferente tipo. En los últimos tiempos, se está modificando la perspectiva desde la que se planifica el control, desde un paradigma más represivo a otro que tiende a colaborar con los contribuyentes. Detrás de estas ideas hay estudios sociológicos que sostienen el cambio. Sigue leyendo

¿Buenas prácticas?

De 21 empresas del Ibex-35 que tienen alguna filial en un paraíso fiscal, 13 empresas están adheridas al Código de Buenas Prácticas Tributarias, que implica el compromiso de crear una relación cooperativa con la Administración tributaria basada en principios de buena fe, confianza mutua y transparencia.


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Externalización tributaria: más dentelladas a lo público

La externalización (outsourcing) es una forma de organización empresarial. Hasta los años 60 del siglo XX, lo común era que una empresa realizara todas y cada una de las tareas necesarias para producir un bien y colocarlo en el mercado. A medida que la economía se globalizaba, ha sido cada vez más frecuente que las empresas mantengan exclusivamente un “núcleo duro” de actividad, la esencia de su negocio (core business) y deleguen actividades relevantes pero secundarias en otras empresas, que están especializadas en dicho cometido. Sigue leyendo