Si somos racistas por su seguridad, ya no es racismo

Muchas personas, comprometidas con los derechos humanos, estamos sintiendo una creciente preocupación por las medidas que se van anunciando, en rápida sucesión, tras el atentado contra la redacción de Charlie Hebdo. En España, el Gobierno ha incrementado el nivel de alerta terrorista al 3 (“riesgo muy alto de atentado”), lo cual implica el despliegue de fuerzas y cuerpos de seguridad en la vía pública. Pues bien, parece que en los controles que la Policía puede realizar al amparo de la Ley de Seguridad Ciudadana (siempre que sea necesario para la protección de la seguridad) se estarían siguiendo criterios racistas en la identificación de las personas transeúntes.

Las identificaciones o redadas racistas han sido frecuentemente denunciadas por numerosos colectivos sociales, especialmente las dirigidas contra personas migrantes en situación administrativa irregular. Normalmente las autoridades niegan que se produzcan (Rubalcaba afirmó que “son inconstitucionales y, por tanto, no existen”) pero lo cierto es que por una vez las hemos visto plasmadas en un papel, en negro sobre blanco. Nos referimos a las “Recomendaciones en intervenciones con personas de origen árabe” emitidas por la Brigada Provincial de Información de Sevilla. Afortunadamente, han sido desautorizadas por la Dirección General de la Policía, lo cual es un motivo para sentir cierta tranquilidad y, de hecho, me hizo pensar si escribir sobre el tema merecía aún la pena. Pero entonces llegó una nueva pregunta: ¿distan sustancialmente las directrices de esa Circular de las prácticas que efectivamente tienen lugar? Y otra, casi más terrible: ¿está verdaderamente claro que realizar identificaciones según el aspecto físico o el origen racial es racista?

circular

La Circular contiene elementos simplemente delirantes: “Cuando se localice a individuos de origen árabe en un vehículo, consultando un ordenador portátil, probablemente estén ‘crakeando’ (sic) una red wi-fi”. Una batería de coche es un elemento sospechoso en manos de una persona de origen árabe porque el ácido sulfúrico puede usarse como precursor en un explosivo. Lo mismo se afirma del agua oxigenada, del quitaesmaltes y del zumo de limón. Incluso textos en árabe se consideran sospechosos y la Circular recomienda, como mínimo, fotografiarlos (oiga, ¿y si es un documento personal? ¿Quien escribe en árabe no tiene derecho a la intimidad?).

Una y otra vez parece necesario subrayar que el uso de criterios racistas como base para la identificación es contraria a los derechos humanos. Cuestión diferente es que se esté buscando a un sospechoso específico que tenga rasgos árabes; pero el origen de una persona no puede ser considerado como indicio de sospecha de criminalidad, que es lo que supone esa Circular. España fue condenada por el Comité de Derechos Humanos de la ONU (Comunicación Nº 1493/2006, Williams Lecraft c. España) por usar las características físicas o étnicas de las personas como criterio para su identificación en un control policial para la detección de personas migrantes sin permiso de residencia.

Incluso a la luz del tramposo debate entre seguridad y libertad, encontramos importantes razones para repudiar cualquier tipo de control genérico basado en rasgos étnicos. Cuando dos valores jurídicos entran en contradicción, y se pretende restringir uno de ellos (la libertad, en este caso deambulatoria) en nombre del otro (la seguridad, que se concreta en la lucha contra el terrorismo), el principio de proporcionalidad exige que la medida que se adopta sea adecuada para lo que se busca y no vaya más allá de lo necesario para hacerlo.

Pues bien, dejando aparte que puede haber terroristas yihadistas que no tengan rasgos árabes (lo cual haría que un control más estrecho sobre dichas personas no fuese adecuado para detectar yihadistas), obviamente no todas las personas “con rasgos árabes” son yihadistas (da casi vergüenza ajena tener que decir algo así, pero he leído cosas, y seguramente no soy el único, que… en fin).

Pero, además, es necesario mirar un poco más allá. Como escribía recientemente Gonzalo Boye en Contrapoder, quienes cometen actos terroristas yihadistas en Europa suelen ser jóvenes que han nacido y crecido en países occidentales. Tal vez se les llamaba inmigrantes de segunda o tercera generación, esa etiqueta que niega la pertenencia a una sociedad a una persona que no conoce otro entorno donde vivir. El hostigamiento a personas por su origen étnico promueve la exclusión social. Si una persona, por tener unos determinados rasgos étnicos, está más expuesta a sufrir controles policiales -a ser tratada como un potencial delincuente-, se le está diciendo implícitamente que no pertenece a la sociedad, que es un elemento extraño. Si llega alguien que le vende ideas fascistas o yihadistas ofreciéndole al mismo tiempo un sentimiento de identidad o pertenencia, cae en un campo abonado. Abonado por el propio carácter racista de nuestras sociedades.

Antes califiqué el debate entre seguridad y libertad de tramposo. Si nuestras necesidades materiales no están cubiertas, no podemos hablar ni de seguridad ni de libertad. Seguridad y libertad están relacionadas, y la forma de garantizar ambas es promoviendo los derechos sociales, económicos y culturales y luchando contra la exclusión. Un control policial más estrecho sobre personas con rasgos árabes nos puede dar una falsa ilusión de seguridad, pero en realidad está promoviendo la exclusión de una parte de la población y creando ámbitos donde puedan crecer ideologías de odio explícito.


Recuerda que puedes votar la entrada, comentar y/o compartirla en redes sociales. 

Anuncios

5 pensamientos en “Si somos racistas por su seguridad, ya no es racismo

  1. gibeljale

    Es cierto que incluso dentro del nivel de la circular el punto 6 se sale de alucinante…
    De todas formas, y hablando de oídas, ¿no existía una sentencia del Tribunal Constitucional que avalaba las identificaciones realizadas para detectar personas sin papeles fundadas exclusivamente en criterios ligados al aspecto exterior de aquéllas, escudándose en que era una cuestión de “probabilidad”?

    Me gusta

    Responder
    1. Rafael Sanz Autor de la entrada

      No conozco esa sentencia, aunque me han hablado de ella. He llamado a alguien que sabe del tema más que yo, a ver si se pasa por este blog 😉

      En cualquier caso (y aunque está muy vinculada con las circunstancias del caso concreto) también el caso de Williams Lecraft c. España ante el Comité de Derechos Humanos había pasado por el Tribunal Constitucional español, que consideró que la identificación no había sido racista. Esta es la sentencia, que además tiene un muy interesante voto particular que cuestiona no ya los controles de extranjería basadas en indicios relacionados con el origen étnico, sino la mera existencia de controles de extranjería. Y no lo conocía, pero comparto argumentos que, de hecho, he plasmado en la entrada: la existencia de controles de extranjería “no sólo conduce a una mayor intensidad del control, sino a que se atribuya a los extranjeros una imagen socialmente negativa, susceptible de provocar, como ha ocurrido en varios países europeos, reacciones xenófobas” https://www.boe.es/boe/dias/2001/03/01/pdfs/T00016-00023.pdf

      Le gusta a 1 persona

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s