¿Podemos usar el referéndum para blindar el carácter público de un servicio municipal?

Llevo un tiempo dándole vueltas a esta idea. Hay pocas normas, por no decir ninguna, que establezcan con carácter obligatorio el carácter 100% público de determinados servicios o prestaciones. Hay por el contrario una presión hacia la liberalización de los mismos (en el ámbito de la Unión Europea no se habla de servicios públicos, sino de “servicios de interés general”). Y hay movimientos e iniciativas sociales que buscan cómo garantizar la gestión y naturaleza pública de, por ejemplo, el agua o la vivienda. ¿Cómo evitamos que IVIMA venda vivienda pública a fondos buitre? ¿Cómo excluimos determinados derechos básicos del alcance del mercado?

Para eso, difícilmente nos sirve una norma jurídica mientras no seamos capaces de impulsar un proceso constituyente. Una ordenanza municipal que declare que la bolsa de vivienda será pública se cambia luego con la misma facilidad por otra ordenanza diferente, que es perfectamente válida y sustituye a la anterior. Se llama “simetría de las formas”: un acto de voluntad se modifica mediante otro de la misma naturaleza. Desde el interior del sistema jurídico-local, por tanto, poco puede hacerse. Sí desde fuera, porque la propia Ley de Bases de Régimen Local podría imponer la gestión pública de determinados servicios. Pero estamos buscando mecanismos desde el municipio.

Una ordenanza municipal no es más que la manifestación de la voluntad de lxs representantes de un conjunto de vecinxs. ¿Y si esta voluntad se manifestara de manera directa y sin intermediación de nadie, a través de un referéndum? ¿Obligaría la simetría de las formas a convocar un nuevo referéndum?

La respuesta, jurídicamente hablando, es no. Nuestro sistema jurídico promueve una preponderancia de los mecanismos de democracia indirecta o representativa sobre los de democracia directa o participativa. Así, aunque el artículo 71 de la Ley de Bases de Régimen Local prevé la consulta popular sobre “aquellos asuntos de la competencia propia municipal y de carácter local que sean de especial relevancia para los intereses de los vecinos”, el artículo 69.2 de la misma ley dice que “las formas, medios y procedimientos de participación […] no podrán en ningún caso menoscabar las facultades de decisión que corresponden a los órganos representativos”.

Por tanto, si sometemos a referéndum una prohibición de que el Ayuntamiento venda su bolsa de vivienda municipal o privatice su gestión, y una mayoría apuesta por la vivienda pública, esa decisión no vincula al ayuntamiento en el poder en ese momento, ni tampoco a equipos futuros de gobierno, desde un punto de vista jurídico. Pero, obviamente, la combinación de este referéndum no vinculante con una población altamente movilizada para garantizar que la vivienda, el agua o cualquier otro bien esencial se traten como un derecho fundamental pueden forzar que estos bienes se gestionen desde el sector público, en colaboración con lxs vecinxs y los grupos sociales.

Hay todavía dos ideas interesantes para el debate. Las comunidades autónomas pueden desarrollar la Ley de Bases de Régimen Local. Desconozco cómo funciona en otros casos, pero en Andalucía se está planteando (ojo: todavía estamos en el nivel de un documento de propuestas para la elaboración de un anteproyecto de ley) que el gobierno municipal suscriba una Declaración Pública de Vinculación, donde señale bajo qué requisitos de participación o mayorías se considerará vinculado por el resultado final. Entiendo que el referéndum no dejaría de ser jurídicamente no vinculante, pero el aspecto de vinculación política inherente a toda consulta popular quedaría formalizado por escrito.

Otra idea muy importante es que es posible, según el artículo 70 bis de la Ley de Bases del Régimen Local, la iniciativa popular de referéndum, vinculada a un determinado acuerdo, actuación o proyecto de reglamento. Cada Ayuntamiento tiene que regular este aspecto. Se trata entonces de analizar las posibilidades que ofrezca la regulación normativa en cada municipio para que desde abajo se tome la iniciativa.

La pregunta es, entonces, ¿se puede? ¿Merece la pena?


Recuerda que puedes votar la entrada, comentar y/o compartirla en redes sociales. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s