Esquemas mentales de un jurista (I): la proporcionalidad

Nuestro ordenamiento jurídico, nuestro sistema de normas, ha ido creciendo en complejidad. Las razones son muchas, pero una de ellas es que iba siendo cada vez más inclusivo. La relación de fuerzas que existe entre diferentes grupos sociales obliga a tener en cuenta los intereses y demandas de dichos grupos sociales. Es cierto que hay un grupo dominante -una clase que controla los medios de producción- pero ni siquiera este grupo puede hacer todo lo que quiera (cierto que ahora mismo está en plena ofensiva).

La complejidad normativa, que refleja valores o intereses contrapuestos, es consecuencia de conflictos sociales y se traduce también en conflictos en la esfera jurídica. Cuando, en una situación concreta dentro de un marco jurídico determinado, necesitamos congeniar dos intereses contrapuestos (todos los días, vamos), uno de los instrumentos que aplicamos los juristas es un test de proporcionalidad. Es una forma de pensar que nos sirve para valorar la norma o decisión cuestionada, y que tiene dos o tres pasos. El juicio bipartito comprende un juicio de idoneidad y otro de necesidad. Una medida es idónea cuando, en principio, sirve para obtener el objetivo que se busca; y es necesaria cuando no existen medidas menos gravosas que permitan alcanzar el mismo resultado.

A la hora de valorar la idoneidad y necesidad de una medida con respecto a otra, de lo que se trata es de buscar el balance entre los intereses a que responde cada una. Ahí es importante tener en cuenta que no todos los intereses tienen el mismo peso. En teoría, los derechos humanos deberían tener el mayor peso relativo, como consecuencia de la Constitución y del sistema internacional de protección de derechos humanos (en la práctica, todos sabemos cómo funciona). También tiene que tenerse en cuenta, en todo lo anterior, que los poderes públicos tienen que tener un margen de actuación amplio, como consecuencia del pluralismo político.

Al final, es una forma de pensar que uno aplica en cualquier parte. Tiene cosas buenas: es bastante pragmática y analiza cada problemática como una cuestión de grado: rechaza las dicotomías. No hay un orden ideal al que la realidad se deba asemejar: hay un mundo conflictivo y hay que buscar herramientas para moverse en él. Te obliga a tener empatía, a ponerte en el lugar de otras personas, para identificar los intereses o valores que cada cual defiende. Es relativista, si se quiere (acepta comparar cualquier valor), pero hasta cierto punto (porque parte de la idea de que cada valor tiene un peso específico). Y aquí es donde uno toma partido, claro. Es imposible no hacerlo.

Geosynchronous_orbit

Tal vez la forma más clásica de representar la proporcionalidad sería una balanza. Pero dice Wikipedia que “los satélites permanecen en órbita como resultado del equilibrio entre las fuerzas centrífuga y gravitacional”. Eso es la proporcionalidad: una interacción entre dos fuerzas que produce un “equilibrio dinámico”. La imagen es obra de Talifero y es de dominio público.


Recuerda que puedes votar la entrada, comentar y/o compartirla en redes sociales. 

Anuncios

3 pensamientos en “Esquemas mentales de un jurista (I): la proporcionalidad

  1. Pingback: Escrache como reacción y reacciones ante el escrache | In dvbio...

  2. Pingback: Locutorios con pasaporte | in dvbio

  3. Pingback: Si somos racistas por su seguridad, ya no es racismo | in dvbio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s