Rumanos: derechos de ida y vuelta

Como todo el mundo sabe, normalmente “extranjero” es un término con una serie de connotaciones, entre ellas pobre. El colectivo de extranjeros más numeroso en España es el de los rumanos, seguido de los marroquíes y, en tercer lugar, los británicos (pero estos no son extranjeros, porque suelen tener buenas rentas). Cuando Rumanía entró en la Unión Europea, en 2007, el acuerdo de Adhesión permitía que el resto de Estados miembros limitaran la libre circulación de trabajadores rumanos, por un plazo de hasta dos años que podría renovarse por tres años más, hasta un total de cinco (por tanto, hasta 2014). Porque una cosa es que los bancos italianos, por poner un ejemplo, abran sucursales en Bucarest; otra es que Italia se nos llene de rumanos, faltaría más (un país donde, a veces, todavía llaman extracomunitarios a los rumanos).

España introdujo esta medida transitoria y la retiró en 2009. Ahora, ante los altos índices de paro, se quiere volver a introducir.

La conformidad de la medida con el Derecho de la Unión dependerá de su redacción. El apartado 3 del epígrafe 1 del Anexo VII del Acuerdo de Adhesión establecía un primer plazo de dos años, tras los cuales los Estados comunicaron a la Comisión si mantendrían o no las medidas transitorias. De la redacción del apartado se parece deducir que las medidas no podrían reintroducirse si, pasado ese primer plazo, se deciden eliminar. Es la interpretación que sigue la Comisión Europea.

Ahora bien, el apartado 7 de este mismo epígrafe establece que ante graves perturbaciones del mercado de trabajo podría solicitarse a la Comisión autorización para volver a limitar la libre circulación de trabajadores. Puesto que el comunicado de prensa del Ministerio afirma que la exigencia de contrato de trabajo es inmediata, cabe entender que se ha hecho uso de lo dispuesto al final de este apartado 7, que permite que en casos excepcionales y urgentes se adopte la medida y luego se comunique a la Comisión. El Acuerdo se publicó en el BOE del 23 de julio y en él se afirma que es eficaz desde su fecha de aprobación; es decir, desde el 22 de julio.

Según el comunicado de prensa, la medida se ha adoptado de conformidad con las autoridades rumanas y está prevista la creación de un grupo para supervisar la evolución de la misma.

(Actualización: el 25 de julio, la Comisión ha exigido a España que demuestre, con datos concretos, que la entrada de trabajadores rumanos puede perturbar gravemente el mercado de trabajo español. Señala que la entrada de trabajadores rumanos ha decrecido en los dos últimos años. En último término, será el Consejo, que reúne a un representante de cada Estado miembro, el que decida por mayoría cualificada).

En cualquier caso, imagino que la medida va a resultar ineficaz. Aunque se quiera restringir la libre circulación de trabajadores, no puede cerrarse la frontera. Un ciudadano rumano tiene el mismo derecho que cualquier otro ciudadano de la Unión Europea a circular con total libertad por los 27 Estados que la conforman. No hay control de personas en las fronteras, con lo cual van a entrar sin ninguna traba, porque así lo exigen los Tratados de la UE.

Según la medida transitoria, podrán trabajar en España los rumanos que hayan obtenido un contrato de trabajo antes de venir a España. Pero, dado que no pueden establecerse controles en la frontera… ¿cómo se distingue entre un contrato de trabajo conseguido antes o después de entrar en España? Durante el primer período transitorio, si la memoria no me falla, cualquier rumano que se encontrara en España y que consiguiera una oferta de trabajo podía obtener automáticamente el correspondiente permiso.

¿Cuál es el fin último de la medida? Hay varias lecturas. Según el portavoz del Gobierno, uno de los objetivos es evitar la explotación de los rumanos, aunque UGT y CCOO consideran que el efecto puede ser el contrario. También se afirma que se pretende evitar que la inmigración se use como arma electoral, como ha sucedido en las últimas municipales y autonómicas. O, simplemente, ponérselo más difícil a los inmigrantes, vista la existencia de restricciones similares en otros países de nuestro entorno, como Alemania, Italia o Francia, que provocan un desplazamiento de los flujos migratorios hacia España.

El término oficial es “regular la inmigración según las necesidades del mercado laboral”. Algo que, dicho así, suena hasta lógico, pero esconde una lógica perversa que mercantiliza a la persona y la reduce a su fuerza de trabajo, que se admite o rechaza según la conveniencia. Vean Hijos de los hombres y el tratamiento de la inmigración en esa película, porque de eso estamos hablando.

Ante el 21% de desempleo en España nuestros gobernantes tienen la genial idea de restringir la libre circulación de los trabajadores rumanos. Ante los más de 300 puntos de prima de riesgo por los ataques de los especuladores, no parece que piensen limitar la libre circulación de capitales. Menos mal que tenemos una clase política que sabe desenmascarar los auténticos culpables de la situación en la que nos encontramos… o no.


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